Facilitación y metodología para un proyecto de viviendas colaborativas o Cohousing
noviembre 15, 2018
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¿Cómo se afronta un proyecto participativo de viviendas colaborativas o cohousing desde la facilitación y la metodología

 

Compartimos algunas reflexiones que hemos tenido en Microurbanía en los últimos años como equipo de facilitación, coordinación y diseño de herramientas y metodologías para proyectos de viviendas colaborativas, desde nuestra experiencia acompañando algún grupo en el sureste de Madrid pero también durante el tiempo que estuvimos trabajando en Uruguay y Bolivia de la mano de una entidad socia de la FUCVAM, una de los movimientos por la vivienda cooperativa en cesión de uso más fuertes a nivel internacional que tienen ya en torno a 40.000 viviendas construidas con este modelo.

 

Una de las principales características de un proyecto de viviendas colaborativas es que el hecho de invertirse el proceso de un proyecto de vivienda, implica que se revisen muchos criterios que normalmente se dan por hecho: el tipo de vivienda, el perfil, el cómo se usa, en el presente y en el futuro, la estandarización de la vivienda y el modelo de familia convencional. Además, otros criterios como la ecología, la bioconstrucción y la arquitectura bioclimática cobran una mayor relevancia al pensarse la vivienda a largo plazo en su capacidad de generar confort y no tanto en su rentabilidad.

 

Introducimos algunos conceptos fruto de este cambio de paradigma de ubicar al usuario en el centro de la toma de decisiones y de cómo se construye ese proceso complejo de construcción de comunidades cohesionadas, primero, y de viviendas colaborativas, después:

 

 

La arquitectura como herramienta metodológica.

 

En Microurbanía entendemos la arquitectura no como resultado o producto sino como una herramienta de trabajo en equipo, de proceso de diseño y pensamiento colectivo, como elemento ilustrador de conceptos sociales como la convivencia, la comunidad, el apoyo mutuo, la accesibilidad universal, la seguridad, los entornos amigables, la resiliencia. La arquitectura son relaciones, formas de vida, maneras de moverse y de estar en la ciudad.

 

El diseño tiene un papel fundamental en todo el proceso y cuanto más empapada esté de las realidades y especificidades de los grupos, de los pasos que van dando, de sus conflictos y consensos, más capaz será de responder a sus necesidades y deseos. No sólo a nivel cuantitativo, también transforma las relaciones hacia formas más democráticas, más horizontales, más igualitarias, más respetuosas, más solidarias y colaborativas. Además este modelo supone sacar de la esfera privada y la intimidad el ámbito de los cuidados.

Abordar el codiseño de un Cohousing es una tarea compleja que requiere de un grupo perfectamente cohesionado y un equipo técnico especializado en el diseño participativo.

Un proceso de cohousing lleva asociada la construcción, paso a paso de una comunidad. A través de una serie de talleres, se abordan los aspectos esenciales para definir las bases del proyecto, tanto espacial como comunitario. Basándonos en experiencias existentes, en profesionales internacionales que han realizado diversas investigaciones y publicaciones, hemos desarrollado una metodología de partida con la que ayudamos a los grupos a llevar a cabo sus proyectos.

Partiendo de una estructura de talleres asociados a diferentes temáticas, adaptamos el trabajo a las necesidades de cada grupo. Llevamos a cabo un seguimiento constante con la comunidad, desarrollando documentación tanto previa como posterior a los talleres, para facilitar un seguimiento a través de fichas e informes accesibles.

 

 

La arquitectura como facilitación técnica.

 

En Microurbanía trabajamos como facilitadores, acompañantes y mediadores en proyectos de cohousing o viviendas colaborativas. Nuestro trabajo se basa en un entendimiento cercano de estos procesos de participación y colaboración, con una metodología participativa. Nuestro papel como técnicos es traducir las demandas específicas de los grupos, haciendo propuestas en base a nuestra experiencia, y proporcionar al grupo herramientas para que puedan tomar las decisiones adecuadas a su proyecto. Colaboramos con técnicos especialistas en los distintos aspectos que necesitan un conocimiento específico, pero siempre bajo un paraguas y una metodología común.

Desde el principio, y en cada una de las charlas y jornadas en las que participamos, ponemos en contacto a personas con los mismos intereses a través de un formulario con algunas preguntas clave para conocer los objetivos e intereses de las personas interesadas.

 

El arquitecto/a como coordinador del proceso de formalización de un Cohousing.

 

En Microurbanía entendemos la importancia de que haya una buena coordinación entre todos los saberes y técnicos que participan en el proceso a la vez que estar involucrados en todas las fases de toma de decisiones de los grupos. Siempre pensamos que la visión global de los/as arquitectos/as puede ser de gran utilidad en la realización de ese papel de integral de coordinar y mediar, más allá del proyecto de arquitectura que se vaya desarrollando.

Si el equipo de arquitectura llega en la etapa final del proceso, ¿va a ser capaz de responder plenamente al necesidades y especificidades del grupo?.¿Cuál sería la diferencia con otros proyectos? Creemos que la arquitectura tiene que estar impregnada de todas las decisiones grupales aunque se trate de cuestiones que puedan parecer únicamente de índole interna. Pensamos que el acompañamiento debe de ser integral.

 

 

Relación entre equipo de facilitación y la comunidad de viviendas colaborativas.

 

Creemos en un equilibrio entre las demandas específicas de cada grupo y una hoja de ruta clara, lógica y ordenada que sea compartida por todos. Este equilibrio aporta las garantías necesarias de experiencia y método. A la vez genera la confianza y el empoderamiento de los proyectos por parte de los/as futuros/as usuarios/as.

Este equilibrio se da también entre la auto-gestión y la co-gestión. Las decisiones son de la comunidad a partir de recomendaciones, datos, conocimiento y experiencia del equipo técnico. Este trabajo tiene que basarse en la confianza mutua.

Nuestra visión es aportar las herramientas necesarias para que el grupo, por si mismo, vaya trabajando determinadas cosas importantes, pero siempre con la filosofía de aprender haciendo. A la vez funcionamos como observadores e intérpretes de las necesidades y deseos del grupo. Hay una función activa y una más pasiva.

El ritmo depende más del grupo. No se puede forzar. La metodología debe estar adaptada al grupo, y asimilada por éste. Hay flexibilidad, pero es necesario ver avances. El técnico observa, interpreta las necesidades, ordena y facilita la toma de decisiones. Es importante que exista una metodología clara y replicable, pero flexible.