Jornadas de viviendas ECOlaborativas, 27 de Octubre
noviembre 8, 2018
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El sábado 27 la jornada ocupó tanto la mañana como la tarde, con distintas mesas de debate. La primera de ellas consistió en un diálogo entre experiencias de financiación: cómo se financia un proyecto de viviendas ecolaborativas, qué modelos de financiación son posibles,  qué dificultades ha generado este modelo de acceso habitacional para la aprobación de financiación y soluciones practicadas.

Gracias a la facilitación de Javier Blanco (AQUO), Beatriz García Fernández (Triodos Bank), Juan Garibi (Fiare), Adrian Battaglia (Coop 57) y  Leo Bensadon (Cohousing verde), debatieron acerca de las experiencias vividas con distintos proyectos.

Se habló de cómo, tanto para la banca como para las comunidades, supone un reto enfrentarse a la financiación de proyectos de coviviendas al ser un modelo nuevo, sin referentes sobre los que poder trabajar, y de la importancia del trabajo realizado como base sobre la que puedan apoyarse nuevos proyectos. No obstante, quedó claro que también resulta difícil pensar en un modelo de financiación estandarizado, ya que la riqueza de un proyecto de cohousing reside también en su personalización y características propias, lo cual hace que sea complicado desarrollar un protocolo estandarizado. En cualquier caso, para la banca ética supone un tipo de proyectos que están interesados en financiar, debido a el alto interés social que supone la creación de una comunidad como la que supone un proyecto de cohousing o viviendas colaborativas en cesión de uso.

Las soluciones que se han dado desde las distintas entidades financieras han sido variadas: desde una financiación mixta en la que han participado varias de ellas, hasta la financiación mediante la emisión de bonos. Esto hace, como mencionábamos antes, que los modelos existentes no sean replicables, sino ejemplos a los que acudir, de los que aprender, y los cuales adaptar a las distintas comunidades según su situación particular.  

Una segunda mesa reflexionó sobre experiencias en diseño y construcción: ¿Cómo se diseñan proyectos así? ¿Cómo se ejecutan?¿Cómo se afronta un proyecto participativo y colaborativo desde el diseño y la arquitectura? En la mesa moderada por Pablo Pachón (Microurbanía), estuvieron presentes Carles Baiges (La Dinamo-La Col), Pablo Rodríguez (Técnica Eco), Margarita Torrego (Microurbanía), Rogelio Ruiz (Bloque arquitectos) e Iñaki Alonso (Satt).

Pablo Pachón hizo una breve introducción, analizando cómo se ha concebido la construcción de vivienda, y se sigue concibiendo hoy en día, como un resultado, como un producto fruto de determinados intereses inmobiliarios y financieros. Esto ha implicado que la producción de vivienda estuviera en pocas manos y que los futuros usuarios pudieran únicamente elegir entre dos o tres modelos más o menos estandarizados y ajenos por completo a las necesidades específicas de cada persona o comunidad. Una de las claves de las vivienda colaborativas es cuestionar por completo este modelo, poniendo en el centro a las futuros usuarios. Cambiar el enfoque en el que la vivienda es diseñada desde el punto de vista del promotor que quiere vender lo mejor posible ese producto, hacia otro en el que se diseña la vivienda desde el punto de vista de quien la va a habitar.

Esto supone un cambio de paradigma radical y unas implicaciones enormes en cómo se promueve vivienda, cómo se diseña, cómo se vive y gestiona. Al invertirse el proceso de un proyecto de vivienda, se revisan muchos criterios que normalmente se dan por hecho: el tipo de vivienda, el perfil, el cómo se usa, en el presente y en el futuro, se rompe la estandarización de la vivienda y el modelo de familia convencional.

Se planteó la pregunta de cómo un equipo de acompañamiento y codiseño tiene que trabajar con una comunidad de coviviendas. Se habló de la necesidad de adaptarse a la estructura existente en el grupo, así como de asegurar que los escenarios que se vayan planteando sean escenarios factibles, sobre los que poder ir decidiendo.Una vez el proyecto ha comenzado a tomar forma (ya que al principio tiene sentido poder “soñar” para poder perfilar hacia dónde quiere ir la comunidad), poco a poco el equipo técnico tiene que ir poniendo algunos límites que aseguren que el proceso pueda seguir adelante.

Sobre la participación y la implicación de los equipos técnicos y la comunidad, los distintos equipos compartieron la necesidad de definir y estructurar cuál es el trabajo de cada parte: decisiones de la comunidad, decisiones conjuntas, decisiones de los equipos técnicos. De tal forma que la comunidad sepa y elija qué cosas quiere decidir y cuáles prefiere dejar en manos de los equipos que los acompañan, para no acabar abrumándose con demasiadas decisiones. Queda patente, por experiencias internacionales en las que las cooperativas de vivienda en cesión de uso están más asentadas, que los proyectos son exitosos en mayor porcentaje cuando cuentan con equipos técnicos que apoyan y acompañan a las comunidades en la definición de su proyecto.

Desde Microurbanía entendemos que la arquitectura, además de ser la materialización física de la construcción de una comunidad de cohousing o viviendas colaborativas, puede ser también una herramienta con la que trabajar la construcción de la comunidad. Analizando distintos ejemplos, podemos entender cómo la arquitectura tiene una gran responsabilidad, al suponer un gran impacto no solo ambiental, sino también al influenciar en el entorno en el que se ubica,y en las estructuras sociales y la manera de relacionarnos. Como equipo técnico y de acompañamiento de procesos de vivienda colaborativa, tratamos de que las decisiones que se tomen como comunidad se traduzcan espacialmente, siendo coherente con los valores de esta.

 

La última mesa de diálogo, moderada por Borja Izaola, incluía algunas de las experiencias existentes: Arterra (Navarra), Entrepatios (Madrid) y Trabensol (Torremocha del Jarama, Madrid)

Siendo distintas (Arterra es un proyecto que trabaja desde la sociocracia y se asemeja más a una ecoaldea, mientras que entrepatios es un proyecto urbano intergeneracional , y trabensol es un proyecto con un claro enfoque “senior”), todas las experiencias coinciden en la necesidad de tener un grupo con un proyecto común, compartido y una comunidad cohesionada para llevar adelante el proyecto.

Son proyectos que requieren inversión de tiempo ya que son autogestionados (aunque con ayuda de equipos técnicos puede reducirse la carga de trabajo), y cada uno de ellos responderá a las necesidades, deseos y condicionantes de cada comunidad, por lo que, aunque partan de una base común, resultarán proyectos diferentes. La convivencia se trata de forma distinta en cada proyecto. Aunque se parte de la idea de comunidad, el grado de privacidad y vida compartida lo delimita cada comunidad.

A la hora de plantear la convivencia y los retos de la diversidad de personas en un proyecto de cohousing o coviviendas, desde trabensol tienen muy claro que, aunque es un reto, la diversidad es un elemento necesario que asegura el crecimiento de la comunidad, evitando los dogmatismos y la parálisis. Sí que recalcan , en su caso concreto de coviviendas o cohousing senior, que no es un “hotel” o un proyecto al que acudir en una emergencia (necesidad de atención por dependencia, vejez), sino un proyecto de convivencia y sentido cooperativo, que requiere de un compromiso para vivirlo y desarrollarlo de forma conjunta, algo que también recalca Nadia, de Alterra. Entrepatios tiene cerrado ya un segundo proyecto (el primero de las Carolinas ya está en construcción), y se ha abierto un tercero. Las personas que integran este tercer grupo proceden de una lista de espera, y la mayoría no se conocen entre sí, por lo que está siendo necesario un tiempo de pausa en el que ir creando comunidad, menos necesario en los otros casos en los que los grupos se conocían más entre sí.

Coinciden en la importancia de generar un grupo en el que se cuiden las relaciones entre las personas que lo integran, manteniendo incluso durante la convivencia la figura de una persona dinamizadora o facilitadora para mediar en posibles conflictos que vayan surgiendo a lo largo del tiempo.

Después de una intensa jornada en la que cada participante expuso sus experiencias, reflexiones, dudas y conclusiones, en la que se produjo un gran intercambio de opiniones y conocimiento y en la que se produjeron encuentros que darán lugar a nuevas comunidades, o a ampliar las existentes, ¡esto no acaba aquí!

El día 22 de Noviembre continuaremos con la CAP (Comunidad de aprendizaje), un espacio abierto a quien esté interesado en reflexionar sobre el modelo de cohousing o viviendas ecolaborativas, ¡no faltéis!

Jornadas de Vivienda Ecolaborativas